Cinco tendencias educativas para 2023

enero 31, 2023 0

 Las habilidades transversales y el bienestar tendrán una presencia importante en las aulas de todos los niveles educativos.

Cinco tendencias educativas para 2023
Nuevas tendencias educativas marcarán el futuro de la educación en 2023. Fuente: Istock/luckyvector
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El panorama educativo tuvo que cambiar drásticamente en los últimos tres años debido a las necesidades y retos impuestos por la pandemia. Desde recursos tecnológicos hasta una nueva perspectiva acerca de la inteligencia emocional y salud mental tanto del alumnado como del magisterio, la conversación durante 2022 nos motivó a trazar nuevos caminos para la mejora de la experiencia educativa.  Este año nos presenta nuevas oportunidades para dirigir una evolución educativa que se adapte a un mundo post pandemia. Bajo el marco del 9º Congreso Internacional de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey (CIIE), presentamos cinco tendencias a vigilar en 2023.

Cinco tendencias educativas para el 2023

1. Aprendizaje a lo largo de la vida

Una de las ideas más fuertes en los últimos años con respecto a la educación, es que ésta no termina con la entrega de un título universitario, ni siquiera uno de posgrado. Un estudio realizado por la firma de marketing educativo CarringtonCrisp y la Fundación Europea para la Administración de Desarrollo (EFMD por sus siglas en inglés) encuestó a 2849 graduados en 82 países. El estudio encontró que el 48 % de las personas encuestadas quisieran que antiguas escuelas ofrecieran más oportunidades que de aprendizaje continuo. Casi el 64 % no está enterado de cuáles son las opciones que sus universidades tienen para continuar su aprendizaje. Tomando en cuenta este panorama, a mediados del 2022 la UNESCO recibió el compromiso de más de 140 países para habilitar, respaldar y promover el aprendizaje a lo largo de la vida.

2. Gamificación

Conectar con los estudiantes a través del juego ha mostrado ser una práctica efectiva. El mercado de la gamificación se perfila para tener un crecimiento de más del 30 %. Los beneficios de esta tendencia se traducen en una mayor permanencia del alumnado en sus escuelas. En Inglaterra, de acuerdo con investigaciones realizadas por la Agencia de Estadísticas de Educación Superior, la incidencia de educandos abandonando sus estudios bajó a 5.3 %, un mínimo histórico. Con avances tecnológicos como el de la realidad aumentada y la virtual, la gamificación tiene amplias posibilidades para cambiar la forma en la que se enseña y aprende más rápido de lo que pensamos.

3. Enfoque STEAM

En artículos anteriores hemos hablado sobre la importancia de la integración de la ciencia, las artes y las humanidades en la educación. Los programas STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas por sus siglas en inglés) tendrán un aumento importante en 2023. De acuerdo al Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, los oficios que requieren formación STEAM crecerán un 8 % rumbo a 2029. Empresas de alcance global como Bayern, empiezan a mostrar una intención en participar de esta tendencia. La compañía de origen alemán invertirá 1.5 millones de dólares para la educación STEAM. Toyota también invirtió 1 millón en para el desarrollo de estos programas en escuelas de educación superior estadounidenses.

4. Bienestar y Salud Mental

Pocos periodos han sido más demandantes para la salud física y emocional global que la reciente crisis sanitaria. La conversación ha gravitado hacia la creación de nuevos mecanismos que mitiguen los efectos de la pandemia sobre alumnado y profesorado. El aprendizaje activo, la socialización, así como los recursos de monitoreo y atención para miembros de comunidades universitarias ha sido un factor importante para sobrellevar el peso psicológico de la pandemia. Nuevos protocolos para atacar los aspectos mentales de encierro, la readaptación y las recientes olas ya están circulando en medios respetables del rubro, como Education Week, que ofrece un manual con las formas para abordar tópicos sobre el impacto emocional de la contingencia sanitaria. Podemos esperar ver más de este tipo de contenidos en el futuro.

5. Power Skills

Las habilidades blandas, rebrandeadas como power skills o habilidades transversales, han experimentado un regreso entre los atributos más buscados en los espacios de trabajo en los últimos años. Los salones de clase también estarían viendo una resurgencia en la educación de estas competencias. De acuerdo con un estudio realizado por Pearson, compañía líder de investigación en tendencias educativas y laborales, las cinco habilidades más cotizadas en un futuro cercano son la colaboración, atención a cliente, desarrollo personal, enfoque a logros e inteligencia cultural y social. 

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Aprendizaje Colaborativo del siglo XXI

enero 31, 2023 0

 Fomenta el trabajo colaborativo en clase con herramientas modernas que permitan implementar estrategias didácticas basadas en el trabajo equitativo, el pensamiento visible y el aprendizaje basado en conceptos. Conoce ejemplos reales en este artículo.

Aprendizaje Colaborativo del siglo XXI
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En este artículo encontrarás las recomendaciones que nos compartió la Dra. Jessica Jasso en el webinar del Observatorio para fomentar el trabajo colaborativo en tu clase, curso o actividad. Este es un resumen completo de su presentación en la que nos compartió ejemplos reales aplicados en diferentes cursos para desarrollar el aprendizaje colaborativo utilizando la herramienta Miro, la cual es una plataforma en línea que puede ser utilizada para este propósito.

La pedagogía del siglo XXI tiene como objetivo crear un ambiente propicio para la cognición compartida, el pensamiento colectivo, así como la valoración de la individualidad y la visibilidad de la diversidad (Ritchhart et al., 2011). La doctora Jasso nos presentó en el webinar la versatilidad de la herramienta Miro y cómo permite profundizar en estrategias didácticas basadas en el trabajo equitativo, el pensamiento visible y el aprendizaje basado en conceptos.

“Con tecnologías modernas para el aprendizaje colaborativo como la herramienta Miro, nos permite conocer el resultado de los estudiantes, valorar su proceso de aprendizaje de cada uno de ellos, así como también, fomentar una cognición compartida en la clase para la construcción del conocimiento”.

Miro es como “un canvas gigante en blanco” así lo describe la profesora Jasso, que nos permite implementar estrategias didácticas y pedagógicas con los estudiantes, para realizar trabajo colaborativo en tiempo real. Es una plataforma que contiene plantillas de trabajo con las que puedes complementar tu material de clase, embeber contenido de otras plataformas tales como videos gráficas o tablas, así como también utilizar emojis para realizar evaluaciones con elementos que llamen la atención de los estudiantes.

10 formas de utilizar la herramienta Miro en clase para trabajo colaborativo

  1. Analizar imágenes. Para la clase de Lengua y Literatura que imparte la Dra. Jasso, se analizaron imágenes e infográficos de pósters o carteles de propaganda política. Los estudiantes agregaron sus comentarios y las relaciones de los elementos que se analizaron, marcando y contrastando la información que les pareció más relevante.
  2. Análisis de textos. En equipo, los estudiantes utilizaron sus propios códigos para el análisis de textos que posteriormente compartieron. Con ello, se contrastó la forma de trabajar en cada equipo ya que algunos utilizaron figuras básicas como cuadrados, círculos o triángulos; mientras que otros utilizaron líneas, marcas o Post-tits. De tal manera que el proceso de análisis lo van construyendo todos los estudiantes al mismo tiempo en equipo. Es un contenido compartido que se visualiza al mismo tiempo el trabajo de todos los equipos.
  3. Ejercicio de lenguaje cinematográfico. Para la clase de cine que imparte la profesora Jasso, en el tema de lenguaje cinematográfico donde se revisan fotografías con distintos ángulos, tomas, movimientos de cámara, etc. Todos los estudiantes socializan y visualizan el trabajo de todos al mismo tiempo, lo cual les sirve para aprender del trabajo de otros compañeros.
  4. Proponer su propio examen. De forma individual, los estudiantes buscaron un texto no literario que les gustara y tuviera potencial de análisis, el cual subieron a la plataforma con su fuente o referencia respectiva. Esto permitió que los estudiantes se involucraran y generaron su propia evidencia de aprendizaje, con buenas propuestas que fueron provechosas y complejas. 
  5. Análisis e investigación contextual de canciones. Los estudiantes analizaron las letras de canciones latinoamericanas como productos culturales de una época con propuestas políticas junto con el video correspondiente de la canción en YouTube. En un solo lugar en la plataforma se pudo ver el contenido embebido y los comentarios de cada uno de los estudiantes que además tuvieron que consultar y compartir notas publicadas anteriormente de otros años para comprender mejor el mensaje y complementar su análisis de la canción.
  6. Presentación de investigación en equipos. Para evitar que un trabajo de investigación se divida por cada estudiante haciendo que al final desconozcan la relación de cada aportación, en su lugar, todos los estudiantes van construyendo el contenido en equipo. Además, los estudiantes utilizaron la plataforma Miro para explicar cómo hicieron la construcción y estructura de su conocimiento, así como sus relaciones.
  7. Escuchar recomendaciones de otros docentes para mejorar la clase. Los docentes pueden compartir con otros colegas recomendaciones de textos literarios que podríamos utilizar en clase con los estudiantes. De tal manera que, otros docentes también pueden colaborar en la planeación de las actividades de la clase.
  8. Trabajar con pensamiento visible y compartido. La plataforma Miro contiene diversos modelos precargados para realizar análisis como son diagrama de pescado, diagrama de Venn, diagrama objetivo y meta, etc., pero también podemos adaptar otras plantillas de otros modelos que ya existen y trabajarlas de forma colaborativa en la plataforma.
  9. Realizar un Journey del semestre para tener una organización personalizada. Con el programa que se seguirá de la clase en Miro, los estudiantes pueden decidir qué desean hacer primero de acuerdo con su proceso de pensamiento y su propia lógica; siempre y cuando entregue a tiempo estas actividades.
  10. Revisión cruzada entre pares. Los estudiantes pueden subir imágenes de sus trabajos realizados y recibir retroalimentación de sus compañeros dejando sus comentarios en Post-tits.

Beneficios del aprendizaje colaborativo en clase

  • Pensamiento visible. Podemos trasladar el conocimiento conceptual a un conocimiento fáctico o evidenciable de una forma gráfica o visible.
  • Compresión de procesos de aprendizaje. Nos permite acompañar a los estudiantes no solo en su resultado, sino en su proceso de comprensión al visualizar cómo reafirman o reconfiguran su propio proceso de aprendizaje al autoevaluarse.
  • Generación de compromiso. Podemos fomentar y percibir un compromiso real de cada estudiante con su participación, aplicando estrategias personalizadas para que los estudiantes demuestren su conocimiento o puntos de vista.
  • Independencia. Las aportaciones individuales de cada estudiante ayudan a desarrollar en ellos esta competencia a través de las aportaciones que realizan para cada actividad.
  • Integridad. Fomentamos la integridad al identificar la participación de cada estudiante y sus aportaciones, así como sus interacciones de trabajo con otros estudiantes.

Tips para mantener una clara organización de tu clase utilizando la plataforma Miro

  1. Mantener una clara organización según la estrategia directiva que desee el docente implementar en el curso, clase o actividad.
  2. Conocer las configuraciones de “compartir” y las opciones de “equipo” para evitar el anonimato de los estudiantes.
  3. Utilizar la plataforma para presentar contenido y para actividades descargables.
  4. Conocer las herramientas y el contenido embebido que se puede incluir y el tipo de material que se puede descargar.
  5. Revisar las plantillas existentes en la plataforma que puede utilizar para mejorar el aprendizaje de los estudiantes.

Revive este webinar. Si tu idioma nativo no es el español puedes activar la traducción instantánea subtitulada de YouTube incluida en este artículo. Para activar esta opción selecciona en YouTube la opción Subtítulos (aparecerán los subtítulos en español) posteriormente selecciona la opción Configuración ->Subtítulos -> Traducir automáticamente y selecciona el idioma que prefieras.

Jessica Jasso Ayala (jessicajasso@tec.mx) es Doctora en Literatura y Estética Cum Laude por la Universidad de Sevilla. Sus líneas de investigación y participaciones en ponencias internacionales se centran en la Metacognición, Transdisciplina, Literatura y Educación. Es directora Académica del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades, y Español y Literatura de la Prepa Tec Eugenio Garza Sada

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Este mensaje fue escrito por una persona, sobre el uso de ChatGPT

enero 31, 2023 0

 

Gran parte de la conversación sobre el uso de ChatGPT en el ámbito educativo se ha centrado en el plagio, pero ¿qué nos puede enseñar esta tecnología sobre nuestras propias habilidades de escritura?

Este mensaje fue escrito por una persona
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Estoy sorprendida con los resultados de la encuesta que hice la semana pasada: cerca de la mitad de las personas que contestaron la encuesta (49.37 %) creen que el mensaje editorial publicado el 24 de enero lo escribí yo.

El texto titulado “ChatGPT y la educación del futuro: cómo la inteligencia artificial está transformando la enseñanza” fue escrito en su totalidad utilizando ChatGPT (incluido el título). La idea era hacer el siguiente experimento: pedirle a este chatbot que escribiera un texto de 600 palabras precisamente sobre ChatGPT y ver si mis lectores podían distinguir entre un texto escrito por una máquina y uno escrito por una persona.

Me quedé anonadada al mirar los resultados porque, para mí era evidente que el texto había sido escrito por una inteligencia artificial, realmente estaba segura de que, por lo menos, el 90 % iba a darse cuenta de que esa “no era mi voz”. Pero solo el 33.92 % coincidió conmigo, mientras que el 16.71 % dijo no tener idea.

¿Qué me dice esto sobre mi estilo y voz al escribir? ¿Mi trabajo podrá ser reemplazado por un robot? Esa será, seguramente, una larga conversación que tendré próximamente con mi terapeuta. Pero más allá de eso, este experimento me ha hecho cuestionarme muchas otras aristas de las implicaciones del uso de inteligencia artificial en la educación (y en el trabajo).

En las últimas semanas se ha hablado y escrito mucho sobre las implicaciones del uso de chatbots o modelos de inteligencia artificial como ChatGPT en el ámbito educativo, particularmente el uso (o mal uso) que la comunidad estudiantil pueda hacer de esta nueva tecnología. Gran parte de la conversación se ha centrado en el plagio, pero ¿qué nos puede enseñar esta tecnología sobre nuestras propias habilidades de escritura?

Esta tarde estaba leyendo un artículo muy interesante publicado en el Chronicle of Higher Education que habla precisamente de esto. Los autores, James M. Lang y Michelle D. Miller, aseguran que “gran parte de la investigación académica parece haber sido escrita por una inteligencia artificial” y nos invitan a usar estas nuevas herramientas precisamente para aprender “la importancia de tener una voz distintiva”. Es decir, para aprender a ser más humanos.

Es verdad que muchos textos académicos utilizan un lenguaje tan complicado, tan rígido y rimbombante que pasan desapercibidos, incluso por la propia comunidad académica que ya está acostumbrada a leer este tipo de jerga académica. Lang y Miller defienden que es sumamente importante que la literatura científica, académica e intelectual llegue a más personas. Pero ¿cómo llegar entonces a más audiencias? y ¿por qué esto es importante? “Una voz de escritura distintiva aumentará las probabilidades de que el trabajo (académico o científico) tenga un impacto en el mundo”.

Qué irónico sería que la llegada de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, lejos de hacernos “más tontos”, nos inspire a potenciar y valorar aquellos rasgos que nos hacen más humanos y que, precisamente, nos distinguen de las máquinas. ¿Creen que esto es posible? ¿Ya usaste ChatGPT? ¿Qué te pareció? ¿Lo usarías en clase o en tu trabajo? Cuéntanos cómo.

Los leo en los comentarios.

Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación

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Cómo aumentar la alfabetización científica

enero 04, 2023 0

 Si queremos mejorar la alfabetización científica, debemos modificar la forma en que presentamos la ciencia a las carreras que no son STEM.


Un corresponsal reciente compartió una cita memorable del ganador del Premio Nobel Ernest Rutherford: “Lo que no es física es filatelia”. En otras palabras, lo que no es ciencia es una pérdida de tiempo trivial e intrascendente.

Aburrido de su mente por los cursos de introducción a las humanidades, mi corresponsal escribió: "Para muchos estudiantes de STEM, los verdaderos 'Grandes libros' fueron escritos por físicos y matemáticos". Agregó: “Un estudio profundo de la literatura no lo ayudará a completar un curso decente sobre ecuaciones diferenciales. El habla fácil no te lleva a través de la electrónica física”. Esas palabras expresan vívidamente una profunda división entre quienes valoran la escritura creativa y las artes y quienes otorgan la mayor importancia a la investigación científica.

Siento que mis estudiantes tienden a caer en uno de dos campos. Hay quienes, como mi corresponsal, consideran que las humanidades son ligeras y consideran que STEM es la única fuente de conocimiento significativo. Luego, junto con un pequeño número de escépticos científicos, están aquellos que no se consideran gente de ciencia y que se sienten completamente incapaces de evaluar afirmaciones científicas.

Creo que es esencial que cerremos esa brecha.

Los estadounidenses alguna vez veneraron la ciencia y los científicos. Eso, creo que es justo decirlo, ya no es el caso. Muchos lo hacen, pero un número considerable no.

No se debe solo a los fundamentalistas religiosos oa la mentalidad de conspiración. Retracciones. Las afirmaciones de datos falsificados, conflictos de intereses, resultados que no se pueden replicar, teorías cambiantes y desacuerdos muy publicitados, agravados por la pandemia, han reforzado el escepticismo. También lo ha hecho la tendencia demasiado común de ir más allá de los hechos acordados al hacer recomendaciones de política.

Para demasiados estadounidenses, la comprensión científica es una cuestión de fe. No se basa en un conocimiento o comprensión genuinos. Implica un acto de fe. Requiere que el público se someta a la autoridad científica, algo que muchos estadounidenses, con una fe emersoniana en la autosuficiencia, no harán.

Sin embargo, eso no significa que la fe en la ciencia sea lo mismo, digamos, que la fe religiosa. La ciencia, como ha señalado Paul Bloom, quien ha enseñado psicología en la Universidad de Toronto y Yale, no es simplemente otra forma de conocimiento con el mismo estatus epistemológico que la religión. La ciencia tampoco es simplemente un cuerpo de conocimiento. Es una metodología.

La práctica científica depende de la evidencia, la observación, la experimentación, el desarrollo y prueba de hipótesis falsables y la revisión. Sus conclusiones y puntos de vista son provisionales y están abiertos a cuestionamiento, refutación y modificación. La comunidad científica es colectivamente responsable de evaluar las conclusiones científicas. La ciencia, desde esta perspectiva, se corrige a sí misma de una forma en que la religión no lo hace .

Sin embargo, también observa Bloom, la ciencia no debe ser fetichizada. Según añade, “la práctica científica está permeada por el pensamiento de grupo, los sesgos y las motivaciones financieras, políticas y personales”. Después de todo, la desconfianza en la ciencia tiene profundas raíces históricas . El racismo científico y la eugenesia son solo dos ejemplos de cómo la ciencia ha servido como herramienta para justificar y perpetuar las distinciones sociales y las políticas discriminatorias que se basan en entendimientos pseudocientíficos de raza, etnia, género y clase. Hay ejemplos similares de la historia de la medicina científica, que incluye ejemplos desgarradores de cirugías grotescas y tratamientos dispares del dolor y la enfermedad enraizados en ideas que luego fueron repudiadas.

Es una profunda ironía histórica que incluso cuando los científicos propusieron varias teorías de la diferencia racial, la superioridad racial y la inferioridad racial, como la poligénesis, fue la religión la que sostuvo la fe de que todos los seres humanos fueron creados a imagen de Dios. Debemos resistir el tipo de simplificación que subyace en el influyente volumen de 1896 de Andrew Dickson White, Una historia de la guerra de la ciencia con la teología en la cristiandad , que planteó un conflicto inevitable entre la ciencia y la religión, en detrimento de esta última.

Teniendo en cuenta esos antecedentes, ¿por qué deberíamos confiar en la ciencia? Esa es la pregunta que Naomi Oreskes, profesora de historia de la ciencia y profesora afiliada de ciencias terrestres y planetarias en Harvard, hace en su libro de 2021, ¿Por qué confiar en la ciencia? Su respuesta, en pocas palabras, es el carácter social de la ciencia. La ciencia es confiable porque depende del consenso, la diversidad y la apertura metodológica.

Reforzado con notas publicitarias de Chemistry World , New Science , Science y Journal of Applied Crystallography , el libro de Oreskes argumenta que los no científicos pueden confiar en el consenso científico: acuerdo entre aquellos que están bien calificados para estudiar los hechos relevantes. Pero, como todos sabemos, un consenso anterior, por ejemplo, sobre el flogisto o que la causa principal de las úlceras era el estrés, resultó ser erróneo. Como dijo un comentarista del libro: “ Porque la verdad científica, a diferencia de la verdad religiosa, es siempre provisional; como dijo Thomas Henry Huxley, una de las tragedias de la ciencia es la ruina de bellas teorías por feos hechos .”

Como escribe otro crítico, “El consenso no tiene cabida en la ciencia. Si el 100% de los científicos está de acuerdo con una hipótesis incorrecta, sigue siendo incorrecta. La teoría de la gravedad de Newton estaba equivocada. Las teorías de Einstein no funcionan en agujeros negros o en escalas cuánticas”.

Como argumentan otros escritores, el método científico, con su énfasis en la deducción o la inducción, no describe completamente lo que los científicos realmente hacen, ya que algunos de los avances más importantes son conceptuales y teóricos y requieren décadas de experimentación antes de demostrar que son efectivos. correcta, incorrecta o parcialmente correcta. Estos escritores están de acuerdo con Karl Popper y argumentan que la característica distintiva de la ciencia es el escepticismo: la voluntad de cuestionar y probar todas las afirmaciones científicas. Como afirma otro comentarista, “lo que distingue una afirmación científica de una no científica no es que haya alguna observación por la cual pueda ser verificada, sino que haya alguna observación por la cual pueda ser refutada… la actividad clave de la ciencia no es la recopilación de observaciones, sino la formulación de conjeturas y la búsqueda de observaciones específicas que puedan refutarlas.”

El volumen de 2019 de James C. Zimring, What Science Is and How It Really Works , ofrece una defensa algo diferente de la ciencia. Argumenta, como dice uno de los revisores del libro , que la ciencia se diferencia de otros sistemas de creencias porque “se basa en calcular cuál es la explicación más probable de lo que observamos en nuestro mundo teniendo en cuenta los sesgos cognitivos, las heurísticas, las falacias y muchos otros. otros problemas que todos enfrentamos como humanos en una sociedad humana”.

Los libros de Oreskes y Zimring sugieren que si realmente queremos que los estudiantes universitarios entiendan el nivel de confianza que deben depositar en determinadas afirmaciones de conocimiento científico y sean capaces de distinguir las afirmaciones válidas de las tonterías, debemos hacer dos cosas. En primer lugar, debemos presentarles el razonamiento científico y el método científico y la diferencia entre el pensamiento científico y no científico y " cómo la ciencia mitiga la tendencia del pensamiento humano normal a 'interpretar el mundo mal' en situaciones particulares ". El segundo es involucrar a los estudiantes en la investigación científica para que puedan comenzar a ver por sí mismos la naturaleza de la investigación y el razonamiento científicos.

Creo que es justo decir que gran parte del público en general se siente incapaz de evaluar la confiabilidad o la importancia de los hallazgos científicos o cómo estos encajan en un retrato más amplio de la evolución y el funcionamiento de la naturaleza. La indecisión ante las vacunas, la negación del cambio climático y la creencia en la eficacia de los tratamientos médicos alternativos sin respaldo son solo algunos de los subproductos no solo de la profunda desconfianza de la cultura estadounidense en la experiencia, sino también de la percepción entre algunos de que el sesgo, político y de otro tipo, ha ciencia y medicina infectadas y empañadas.

Yo, por mi parte, estoy cada vez más convencido de que uno o dos cursos de introducción a la biología o la geología no son la mejor manera de inculcar conocimientos científicos. Necesitamos un enfoque diferente, uno que combine la comprensión del método científico y la naturaleza y los límites de las afirmaciones científicas y la experiencia práctica en la investigación científica.

En 1959, el científico y novelista británico CP Snow publicó un libro de gran influencia titulado Las dos culturas . En ese libro, argumentó que la vida intelectual en Occidente estaba dividida en dos subculturas mutuamente antagónicas, una arraigada en las artes y las humanidades, la otra en la ciencia y la ingeniería. Snow expresó una profunda preocupación por lo que vio como un abismo cada vez mayor de malentendidos y desconfianza, de sospecha y desconfianza, entre científicos y no científicos. En opinión de Snow, los humanistas y los científicos existieron en culturas separadas que "casi han dejado de comunicarse". La ciencia se concebía a sí misma como desapasionadamente objetiva, mientras que las humanidades y las artes enfatizaban la sensibilidad, los valores y la influencia de la cultura.

Se ha invertido mucho en esta división cultural, que es, por supuesto, parte de una mayor fragmentación y especialización de la comprensión humana. Sin embargo, a pesar de la preocupación generalizada por el abismo que separa las ciencias y las humanidades, una profunda brecha continúa separando a las dos culturas. La ruptura de la comunicación entre las ciencias y las humanidades quedó vívidamente ilustrada por una controversia que estalló después de que el físico matemático Alan Sokal revelara que un artículo que había publicado en la revista de humanidades Social Text en 1996 era un engaño. Para Sokal, este incidente reveló la falta de “estándares de rigor intelectual en ciertos recintos de las humanidades académicas estadounidenses”. Esta acusación provocó la protesta de muchos humanistas.

La brecha entre las ciencias y las humanidades tiene profundas consecuencias sociales e intelectuales. Por un lado, la ciencia y la tecnología sin una comprensión humanista de la estética y los valores éticos corre el riesgo de convertirse en mero cientificismo: sin alma, antisocial y sin conciencia de los valores humanos. Asimismo, las humanidades sin una comprensión de la ciencia contemporánea se empobrecen en verdad; es necesariamente ignorante de las concepciones más recientes de causalidad, interactividad y representación.

Una comprensión humanista de la vida humana no puede dejar de lado la ciencia. Después de todo, la ciencia es fundamental para la autocomprensión cultural. Los estudiantes de arte y humanidades se benefician enormemente al aprender el lenguaje, los métodos y los conceptos de la ciencia. Pero los estudiantes de STEM también se beneficiarían de una mejor comprensión de las cuestiones éticas y epistemológicas que plantea la ciencia. Uno de los objetivos de la academia debe ser alentar a los estudiantes de ciencias a contemplar las implicaciones legales, éticas, sociales y filosóficas de la investigación científica de vanguardia en campos como la ingeniería genética, las nuevas tecnologías reproductivas y la experimentación con animales y humanos. Todos los estudiantes, a su vez, deben comprender que los científicos y los humanistas luchan con muchas de las mismas preguntas fundamentales, incluso cuando se basan en metodologías, lenguajes y tradiciones distintivos.

En resumen, debemos cerrar la brecha que separa las carreras de humanidades y STEM y asegurarnos de que ambos grupos entiendan el método científico, la naturaleza y los límites de las afirmaciones de conocimiento científico y la ética científica. Una perspectiva está incompleta sin la otra.

Steven Mintz es profesor de historia en la Universidad de Texas en Austin.

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