4 formas en que las universidades impulsan la innovación

febrero 10, 2018 0
Robot CHIMP (plataforma móvil altamente inteligente de la CMU) de la Universidad Carnegie Mellon

La revolución digital no solo está aquí, sino que se acelera todos los días. Los avances en la automatización, la digitalización de la información, el acceso sin precedentes a los datos y la democratización del conocimiento están transformando todos los sectores de nuestra economía, desde la asistencia sanitaria hasta el transporte, la energía y más. El alcance, la escala y la ubicuidad de estas interrupciones no tienen precedentes.
Según los datos de un estudio reciente de McKinsey , una docena de tecnologías, incluida la genómica, el almacenamiento de energía y la automatización, impulsarán una importante transformación económica y social en los próximos años. Con un impacto económico potencial entre $ 14 billones y $ 33 billones anuales en 2025, el valor de estas tecnologías emergentes podría constituir un tercio del PIB mundial.
A medida que adoptamos esta economía impulsada por la tecnología, las universidades también deben cambiar a un ritmo desconocido para la educación superior. Si bien conservamos nuestra misión central de educar a la próxima generación y cultivar nuevas formas de conocimiento, las universidades también deben abrazar nuestro papel en constante expansión para impulsar la innovación y catalizar el desarrollo económico. Nuestras instituciones deben enfrentar los desafíos de la revolución digital y jugar un papel cada vez más importante en nuestros ecosistemas y economías de innovación en cuatro formas clave.
1. Fomento del espíritu empresarial
A medida que se acelera el ritmo del descubrimiento y se intensifica la competencia mundial, las universidades adoptan el espíritu empresarial como parte de la experiencia académica, creando culturas en las que se inspira y se nutre el pensamiento innovador. A partir de 2017, más de 200 institutos y universidades han lanzado centros dedicados a la innovación o el emprendimiento como miembros del Consorcio Global de Centros de Emprendimiento.
Parece que no importa en qué campo estudian, los estudiantes llegan a la universidad buscando hacer una diferencia en la sociedad a través de nuevas empresas, emprendedores sociales y otras empresas de su propia creación.Vemos el mismo tipo de energía y entusiasmo en los profesores jóvenes, que ahora esperan desarrollar nuevas tecnologías o participar en nuevas empresas como parte de su carrera académica.
En un momento en que los desafíos sociales exigen descubrimientos en las intersecciones de diversas disciplinas, fomentar una cultura de emprendimiento es una de las formas más poderosas en que las universidades actúan como aceleradores económicos. De hecho, los datos basados ​​en los Estados Unidos de la Asociación de Gerentes de Tecnología Universitaria (AUTM) muestran que la transferencia de tecnología de las universidades está desempeñando un papel aún más prominente en el desarrollo económico. El número de divulgaciones de invenciones, una medida directa del impacto institucional en la innovación, ha ido en aumento en los últimos cinco años, creciendo a 25,825 en 2016.
En Carnegie Mellon, nuestra facultad y estudiantes comenzaron 173 nuevas empresas entre 2011 y 2016, un subconjunto que ha recaudado más de $ 1 mil millones en inversiones desde 2011. Alrededor del 74% de esos fondos permanecieron en Pensilvania, contribuyendo a la economía regional. Otras instituciones académicas en los EE. UU. Ven resultados similares.
2. Fomento de la colaboración con el sector privado
En el entorno competitivo actual, las universidades también deben desarrollar nuevas asociaciones con empresas líderes, fundaciones y otras instituciones de investigación intensiva. Estas asociaciones no solo se trata de transferir conocimientos de laboratorio a la práctica. Proporcionan fondos críticos para profesores y estudiantes con talento para buscar investigación fundamental, capacitar a los estudiantes y profesores para intercambiar ideas con las mejores mentes dentro y fuera de la academia, y quizás lo más importante, ayudar a preparar a los estudiantes para ser ciudadanos de un mundo rápidamente cambiante.
Las empresas están reconociendo el alto valor y el alto rendimiento que ofrecen estas colaboraciones. Según datos compilados por la National Science Foundation para los Estados Unidos, el financiamiento de la industria para investigación y desarrollo universitario ha crecido más de 5.5% por año en promedio en los últimos 10 años, de aproximadamente $ 2.4 billones en 2006 a más de $ 4.2 billones en 2016 .
Incluso después de ajustar la inflación, este financiamiento ha crecido a aproximadamente 4% por año, de aproximadamente $ 2.5 mil millones en 2006 a aproximadamente $ 3.8 mil millones en 2016 (denominado en dólares de 2009).
FUENTE: National Science Foundation, Centro Nacional de Estadísticas de Ciencias e Ingeniería, Encuesta de Investigación y Desarrollo de la Educación Superior.
Esta tendencia no está limitada a los Estados Unidos. La Comisión Europea también ha duplicado las asociaciones universidad-industria con la creación del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT). A través de sus comunidades de conocimiento e innovación, el EIT fomenta la cooperación entre la academia, la investigación y las empresas en más de 30 centros de coubicación en 15 estados miembros.
3. Promover la diversidad y la inclusión
Los éxitos universitarios y las alianzas corporativas no cuentan la historia completa. A medida que esta transformación económica se acelere, es fundamental que las universidades sigan centrándose en la incorporación de diversas perspectivas en nuestro trabajo.
En los EE. UU., Expandir la oportunidad para voces diversas, especialmente en trabajos relacionados con STEM, no es solo el movimiento correcto, es necesario para satisfacer la demanda económica planteada por nuestra economía impulsada por la tecnología. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. Proyecta que las ocupaciones de STEM crecerán aproximadamente un 8,9% de 2014 a 2024, en comparación con un crecimiento del 6,4% para las ocupaciones que no son STEM. La mayoría de esos trabajos estarán en disciplinas relacionadas con la informática: alrededor del 55%. Los datos también nos dicen que más de dos tercios de esos trabajos podrían quedar vacantes debido a la cantidad insuficiente de graduados universitarios con títulos relacionados con la informática.
Al no ampliar el grupo de solicitantes de empleo, corremos el riesgo de no alcanzar la demanda creciente, con graves consecuencias para el futuro de la innovación técnica.
Gráfico: Crecimiento reciente y proyectado en STEM y empleo no STEM en los Estados Unidos
Para abordar este tema crítico, la Universidad de Maryland Baltimore County (UMBC), por ejemplo, lanzó el Programa Meyerhoff Scholars en 1989 para ampliar el flujo de personas de comunidades racialmente, socioeconómicas y geográficamente diversas que están cursando trabajos de postgrado en campos de STEM. .
Estos esfuerzos están dando sus frutos. Hoy en día, UMBC se encuentra entre las 10 mejores instituciones de bachillerato para estudiantes afroamericanos graduados que obtienen doctorados en ciencias naturales e ingeniería. Otras universidades están haciendo lo mismo y se han comprometido a aumentar la diversidad de mujeres y minorías infrarrepresentadas en sus programas en todos los ámbitos.
Las universidades pueden desempeñar un papel clave para garantizar que estos beneficios económicos se compartan en toda la economía, y no solo entre aquellos que obtienen títulos avanzados en tecnologías avanzadas. En Filadelfia, Pensilvania, por ejemplo, la Universidad de Drexel y la Universidad de Pensilvania se han asociado con los sectores público, privado y cívico para crear la Iniciativa de habilidades del oeste de Filadelfia, que ofrece capacitación, apoyo y oportunidades para trabajos en el nivel de sub-licenciatura para los residentes del vecindario de West Philadelphia. Desde 2010, la iniciativa ha colocado a más de 120 personas, muchas de las cuales son miembros de comunidades históricamente desfavorecidas, en puestos de trabajo significativos en algunas de las principales instituciones del mundo.
4. Explorando el nexo de la tecnología y la sociedad
No hay garantía, por supuesto, de que la tecnología beneficie automáticamente a la humanidad. Aquí, tal vez, radique la mayor obligación para las instituciones de educación superior en la revolución digital. Depende de nosotros proporcionar a los especialistas en ética, artistas y filósofos que puedan señalar el camino; los expertos en políticas y los economistas que pueden dibujar el mapa; y los científicos cognitivos y sociólogos que ayudan a garantizar que el destino esté diseñado para personas y máquinas. Y nos corresponde a nosotros asegurarnos de que estos académicos trabajen codo con codo con los investigadores y tecnólogos aplicados que están impulsando la revolución.
Los mercados laborales de EE. UU. Han demostrado una capacidad impresionante para absorber los cambios asombrosos en la tecnología, pero no sin un preocupante aumento de la desigualdad entre nuestros ciudadanos. El gráfico siguiente desglosa las tendencias salariales a lo largo del tiempo por nivel de educación, con una brecha creciente en las ganancias entre los mejor educados y los menos educados a lo largo del tiempo. Mientras que el sueño americano todavía funciona para algunos, nuestros ciudadanos menos educados han visto caer sus ingresos reales desde principios de los años setenta. Los mejores economistas laborales predicen que la próxima ola de innovación disruptiva continuará exacerbando esta desigualdad.
Fuente: Science, 23 de mayo de 2014: vol. 344, Issue 6186, pp. 843-851, DOI: 10.1126 / science.1251868
¿Cuál es el futuro del trabajo en esta nueva era?
Como educadores, tenemos la responsabilidad singular de preparar a todos los estudiantes para un mercado laboral que cambia rápidamente y de educarlos para que sean arquitectos del mundo en el que vivimos. En la economía actual, cuando el futuro del trabajo está cambiando más rápido de lo que nuestros viejos modelos de educación pueden acomodar, esta no es una tarea fácil.
La historia nos dice que aquellos que se preparan para los cambios sísmicos en las actividades laborales tendrán una oportunidad inmensa de florecer. Como administradores del futuro de la educación, con acceso a inmensos recursos intelectuales y la influencia de aplicar esos recursos a nuestra misión central, los líderes universitarios tienen un papel de liderazgo para ayudar a la fuerza de trabajo a adaptarse a estas tecnologías disruptivas, asegurando que la nueva economía funcione para todo el mundo.
A medida que los líderes mundiales en industria, gobierno y educación participen en el futuro del trabajo y otros temas importantes en el Foro Económico Mundial de Davos de este año, las universidades deben desempeñar un papel comprometido para abordar estos desafíos y aprovechar estas oportunidades.Para tener éxito, todos debemos asegurarnos de que el talento de la comunidad diversa y global tenga acceso a oportunidades en la nueva economía.
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Aplicaciones para trabajar en las aulas del siglo XXI

febrero 10, 2018 0

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Estas novedosas aplicaciones harán que profesores y alumnos sean capaces de optimizar sus sistemas de enseñanza y aprendizaje a través de la tecnología.

Los phrasal verbs en acción

Phrasal Verbs Machine es una aplicación diseñada por Cambridge University Press, que es la editorial oficial de la Universidad de Cambridge. Esta app está pensada para ayudar al aprendizaje de los phrasal verbs, que suelen ser una materia bastante complicada para los hablantes no nativos. Los phrasal verbs se refieren fundamentalmente a acciones, por lo que aprenderlo de una manera visual puede resultar mucho más efectivo. La app nos enseña estos verbos a través de animaciones en las que vemos el significado de los verbos a los que hacen referencia. La app solo está disponible en dispositivos IOS, solo para Ipad y Iphone. Es una aplicación gratuita.

Aprender y enseñar geometría

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Shapes permite aprender, enseñar y explorar diferentes tipos de figuras 3D sólidas. Esta aplicación ayuda a que los estudiantes sean capaces de entender la geometría de una manera más agradable. Shapes está diseñada como material de apoyo a profesores en sus clases. A través del uso de dispositivos móviles (tablets), el alumno puede aprender y diseñar estas figuras geométricas para luego imprimirlas y poder trabajar con ellas de manera física en el aula. Esta aplicación ha sido premiada con el Appaward 2014 en la categoría de Educación y con el certificado de cuatro estrellas de la App Store Educational. La app está disponible en Google Play y en la App Store de Apple. Su precio está en torno a los 3,50 € y los 4 €, dependiendo de la descarga a través de Android o IOS.

Una nueva forma de comunicarse

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Remind es una aplicación que ha sido diseñada para ofrecer una fácil comunicación en los distintos entornos educativos. A través de esta app podrás comunicarte en tiempo real con tu escuela, grupo o con solo una persona. Es muy útil para enviar recordatorios anticipados o apuntes que quieres que toda la clase tenga. Además puedes comunicarte directamente con los padres a través de la comunicación individual. La app además te permite ver quién ha leído y quién se ha perdido tus mensajes. Remind, actualmente, está presente en más del 70% de las escuelas públicas de Estados Unidos. Esta aplicación está disponible de manera gratuita a través de la web, Google Play e IOS.

Organización para profesores

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TeacherKit es una aplicación que facilita la organización de las clase a los docentes. Con esta app los profesores podrán controlar mediante un dispositivo electrónico la asistencia, el comportamiento, las notas y el posicionamiento en el aula de los alumnos. La aplicación te ayuda a analizar y compartir esta información con los padres. Cuenta con una interfaz que permite ver los datos de una manera muy visual y agradable, mediante gráficos con los datos que vas agregando. TeacherKit está diseñada para poder ser utilizada tanto en Educación Primaria como en Secundaria. No es necesario un gran manejo de las nuevas tecnologías para poder usar esta app. Está disponible en multitud de idiomas y plataformas. Su precio es de 33 € por año.

Dibuja tus fórmulas matemáticas

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MyScrpt Calculator 2 permite realizar fórmulas matemáticas a través de su escritura. El manejo de esta app es fácil e intuitivo, ya que lo único que tienes que hacer es escribir la expresión matemática en la pantalla y dejar que la tecnología de MyScript Calculator convierta esa información escrita en una operación matemática que arroje un resultado inmediato. Esta app te ofrece la posibilidad de escribir formulas como lo harías en un cuaderno de papel pero con las ventajas de un dispositivo digital, es decir, te hace correcciones intuitivas, proporciona resultados en tiempo real… La app soporta la mayoría de operadores y permite realizar operaciones de todo tipo. Esta aplicación está disponible para Android e IOS. Tiene un precio de 3 €.

Aprender el cuerpo humano en 3D

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Anatomylearning es una aplicación que permite estudiar el cuerpo humano de una manera sencilla e intuitiva. A través de esta herramienta aprenderemos la composición interna del ser humano de forma tridimensional. La aplicación es muy completa, ya que nos permite agregar etiquetas a las partes del cuerpo, contienen animaciones que ayudarán a entender mejor el cuerpo humano y puede montarse partes de la anatomía mediante un juego de puzle. Además, hay cientos de exámenes de las diferentes áreas anatómicas. La app es gratuita y está disponible en Google Play y en la web. Desde un ordenador se puede usar a través de un navegador externo que soporte WebGL (Firefox, Chrome) y 3GB de RAM.
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APLICANDO LA JERARQUÍA DE NECESIDADES DE MASLOW AL USO DE TECNOLOGÍA EDUCATIVA

febrero 10, 2018 0

La Jerarquía de las Necesidades de Maslow fue desarrollada originalmente por Abraham Maslow en su artículo de 1943 titulado "Una teoría de la motivación humana". Maslow estudió lo que llamó 'gente ejemplar' y analizó cómo y qué los motivó a lograr. Su estudio incluyó a Albert Einstein, Jane Addams, Eleanor Roosevelt y Frederick Douglass. Maslow también estudió el 1% más saludable y de mayor logro de la población estudiantil universitaria.
Como resultado, desarrolló la jerarquía de necesidades como un intento de describir lo que las personas necesitan para alcanzar un nivel de satisfacción de sus vidas o lo que Maslow describe como "autorrealización". 
Esta jerarquía se divide en cinco niveles generalmente representados en forma de una pirámide moviéndose desde las secciones en la parte inferior, que proporcionan nuestras necesidades fisiológicas básicas de alimento y refugio, hasta el nivel de "autorrealización" en la parte superior.
Maslow Jerarquía de necesidades
Maslow Jerarquía de necesidades
Este paradigma es útil para la educación porque puede ayudarnos a enfocarnos en lo que la educación es realmente importante: ayudar a los estudiantes a realizar su propio potencial y llevar vidas plenas, en lugar de lograr lo que pueden ser metas abstractas del programa de estudios.
La relevancia para la tecnología educativa es que puede ayudarnos a decidir qué herramientas elegimos usar con nuestros estudiantes y cómo les permitimos a nuestros estudiantes usar estas herramientas.
Se ha convertido en un mantra que la pedagogía debe liderar la tecnología más que al revés, y esto es, en gran medida, cierto. Gran parte de la implementación temprana de la tecnología educativa se centró en utilizar la tecnología como una forma de truco motivacional en lugar de porque era la mejor manera de lograr un objetivo pedagógico, pero esa no es la única verdad.
Poner la tecnología en las manos de los estudiantes y ayudarlos a entender cómo usarla de una manera que les lleve a su propia autorrealización también puede ser un objetivo perfectamente legítimo en sí mismo. Sin embargo, si hacemos esto, debemos estar seguros de que la tecnología sobre la que enseñamos a los estudiantes tiene una funcionalidad genuina para ellos fuera del aula y medir esto en contra de la jerarquía de Maslow es una buena manera de hacerlo.
Puede usar esta presentación de Digital Tools for Teachers - Trainers 'Edition para capacitar a otros docentes y alentarlos a reflexionar sobre su uso de la tecnología.

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"Design Thinking" aplicado a la educación.

febrero 07, 2018 0
“Es muy importante que en la universidad el alumno esté en contacto con el mundo profesional y no en una burbuja”
En apenas dos años ha pasado de ser alumno a ser profesor e investigador de la Universidad de Mondragón. Beñat Flores sabe muy bien lo importante que es la motivación en el proceso de aprendizaje, por eso, presta especial atención a las necesidades de los alumnos, tal y como lo hace el Design Thinking con sus clientes. Para que algo funcione, es imprescindible adaptarse a la demanda.
En un contexto donde todo es efímero y la competencia muy alta, se necesitan nuevas ideas. De ahí la importancia de trabajar la creatividad durante todo el proceso educativo. Beñat Flores, recién llegado de California, lo investiga en los estudios universitarios, basándose en la metodología Design Thinking. En la entrevista, el profesor e investigador de la Universidad de Mondragón, nos cuenta cómo el error es una oportunidad para mejorar, los beneficios de trabajar en equipo y la importancia de mantenerse despierto y abierto para responder de forma óptima al mercado actual.  
Antes de nada, Beñat, situémonos. ¿Qué es el Design Thinking?
Algunos lo catalogan como una metodología, otros como una manera de pensar. Proviene de los Estados Unidos y nació en los años 70, en la Universidad de Stanford, California. Su objetivo es, por un lado, entender muy bien las necesidades del usuario, conocer tan bien a tu usuario hasta el punto de ser capaz de empatizar y ponerse en su piel. Por otro lado, mediante ciertas técnicas para fomentar la creatividad, se pretende dar una solución innovadora a las necesidades que tiene tu usuario.
En Estados Unidos es una metodología que se lleva aplicando e investigando en educación desde hace muchos años. En cambio, fue en el año 2005 cuando la Universidad de Stanford inauguró la d.school, escuela de diseño, ya cuando empezó a adquirir bastante más fama. Desde entonces, hay muchos colegios y universidades que intentan replicar esa manera de trabajar pensando que los alumnos salen mejor preparados para un mercado del sigo XXI, la cual exige que tengan ciertas competencias hasta ahora no tan necesarias o demandadas, como la creatividad o la innovación.
Has decidido emprender una tesis doctoral centrada en el Design Thinking, la cual pone en cuestión si fomenta la creatividad del alumno. ¿De dónde nace la idea?
La pregunta de probar la eficacia de esta metodología nace cuando la Universidad de Mondragón puso en marcha el laboratorio de ideas llamado “Goikolab”. Eso fue en el curso académico 2013-14, pero, antes, parte del profesorado ya había visitado California para ver qué tendencias hay en educación, y volvieron con la idea de aplicar el Design Thinking en el contexto del País Vasco. Dicho laboratorio se fundó con el objetivo de diferenciar los alumnos de la Universidad de Mondragón, en concreto del Grado de Comunicación Audiovisual, de otros estudiantes del mismo grado, en ser más creativos.
Yo tuve la oportunidad de ser la primera generación que pasó como alumno por este laboratorio, pero entonces era una experiencia piloto en la que había muchas cosas por mejorar. Faltaba formación, faltaban medios, un seguimiento… En California tienen muy interiorizada la metodología del Design Thinking, es parte de la cultura de trabajo. En cambio, me atrevería a decir en Europa, y más aún en el País Vasco, se trata de algo relativamente nuevo. Y como todo, necesita su periodo de adaptación.
Yo mismo, como participante, tenía ganas de perfilar esa experiencia, y dicha inquietud personal se juntó con la ambición de la Universidad de Mondragón por querer alcanzar la meta que se impuso: trabajar el Design Thinking con el objetivo de fomentar la creatividad de los alumnos que pasen por esa facultad de Comunicación. De ahí, el próximo curso, una vez graduado y probada la experiencia piloto, se plantea la opción de hacer un trabajo de investigación, documentar las siguientes generaciones que pasen por ese laboratorio aun en marcha y, año tras año, introducir mejoras en base a las necesidades que los propios alumnos planteen.
“Saber qué es lo que los clientes quieren es indispensable para crear algo a lo que quieres sacar rentabilidad”
Innovación, liderazgo, objetivos, proyectos… son conceptos empresariales que ha adoptado el mundo de la educación los últimos años. El Design Thinking también es una metodología comercial, “el pensamiento de los diseñadores” lo llaman.
Sí, el mundo empresarial se ha percatado de la importancia de llegar a los usuarios. Empezaron a fijarse en la manera en que los ingenieros o diseñadores trabajaban y se dieron cuenta de que era diferente; en el proceso de creación de una idea, un producto o un servicio, tienen en cuenta desde el primer minuto a su usuario y a sus necesidades. Saber qué es lo que los clientes quieren es indispensable para crear algo a lo que quieres sacar rentabilidad.
Hoy por hoy, la universidad no es un centro al que se va a sentarse en una silla a tomar apuntes y a aprobar exámenes, sino que se entiende como un pequeño polo de innovación, incluso una incubadora de startups. Brinda al alumno la oportunidad de crear un grupo en el que, en un contexto controlado, puede simular lo que va a ser el mundo laboral una vez terminado el Grado. Y el Design thinking casa muy bien en ese contexto.
Se hace algún tipo de distinción entre en Design Thinking educativo o empresarial?
No hacemos distinción entre el Design Thinking que se aplica en educación o en una empresa, la forma de trabajar es la misma. Es más, no creo que haga falta. De hecho, los mismos expertos en esta metodología imparten cursos tanto en empresas como en centros educativos.
Qué beneficios puede tener este método en el alumno o futuro profesional?
La primera ventaja es que te permite trabajar dando solución a un reto real, y eso hace que la motivación intrínseca del alumno se dispare. Cuando tú sabes que estás dando una solución a algo real, algo que una empresa va a aplicar, me parece que el reto te lo tomas de una manera muy diferente que si se quedase en un nivel académico. Creo que el alumno va con otra predisposición a trabajar.
Por otra parte, le da la oportunidad de conocer el mundo real, el mundo profesional de primera mano. Es muy importante que en los años de universidad el alumno tenga contacto con el mundo profesional y no crea que la universidad es una burbuja que está al margen. Si no, se corre el riesgo de que haya discordancias. Cuando uno sale de la universidad, se siente protegido y piensa que todo va a ser así, pero no lo es. Los profesores nos dan las herramientas, no el conocimiento, y tenemos que empezar a cambiar ese pensamiento.
Cada vez se tiende más a trabajar en grupo, ¿crees que es compatible con el desarrollo individual del alumno?
Absolutamente. Es muy importante aprender a trabajar en grupo, y no me refiero a dividirse las tareas y que cada uno trabaje de forma individual. El Design Thinking, si en algo pone empeño y énfasis, es en trabajar la comunicación en grupo. Es inevitable que cada persona adquiera un rol, y eso está bien, pero después tiene que haber muchas puestas en común. De ese modo, se trabaja la comunicación entre personas, así como la visual, a través de diferentes técnicas (lluvia de ideas, juegos…).
En definitiva, la cohesión del grupo es crucial. Si eso se hace bien, es increíble la cantidad de oportunidades que te puede dar el trabajar así para aprender el uno del otro. Se convierte en una manera de trabajar en la que tu aprendes de tu compañero, tu compañero aprende de ti y todo el mundo tiene algo de qué nutrirse. Todos tienen algo que aportar, por lo tanto, sí, se trabaja en grupo pero cada uno tiene oportunidades infinitas de aprender a nivel individual.
Además, el ideal del Design Thinking es que el grupo de trabajo esté formado por gente de diferentes disciplinas; abogados, ingenieros, educadores, veterinarios… Aunque, aparentemente, pueda parecer contradictorio, es muy enriquecedor. En Estados Unidos lo hacen.
Has mencionado Estados Unidos, acabas de volver de California, de la Universidad de Stanford, ciertamente lugar donde se empezó a desarrollar el Design Thinking de manera teórica. ¿Cómo valoras la experiencia?
Ha sido una experiencia muy positiva. Al principio fue un shock porque allí tienen muy interiorizado el Design Thinking en la manera de trabajar, incluso de pensar y, para alguien que viene de fuera, es costoso adaptarse. No mencionan el Design Thinking como tal, pero no hay necesidad, ya que lo tienen muy asimilado. Tuve la oportunidad de asistir como observador (allí lo llaman auditar) a un máster de ingeniería mecánica, ME310, donde trabajan el Design Thinking, pero creo que no mencionaron el término en ninguna clase. Hablan de empatía hacia el usuario, de entrevistas… como parte de la metodología. Una vez a la semana, hacíamos una reunión en la que, simplemente, hablábamos. Uno venía del ámbito de la informática, otro de la robótica, yo de la comunicación audiovisual y hablábamos. Al principio me costó ver la finalidad o utilidad de eso, pero luego te das cuenta de que de esas interacciones, siempre eras capaz de sacar algo para tu  propio trabajo de investigación.
Aquí intentamos hacer todo más explícito y por eso, a lo mejor, suena más artificial. Parece que estamos siguiendo algo paso a paso como el que sigue una receta, algo que seguramente un buen cocinero no necesita.
“Tenemos mucho miedo al fracaso”
Stanford, Palo Alto… se caracterizan como zonas innovadoras y creativas, ¿tú también lo has percibido así?
Sí, por supuesto. No hay más que ver en el mapa donde están las grandes corporaciones que hoy en día “mandan” en el mercado. Amazon, Google, Apple, Facebook… están rodeando San Francisco. Y no creo que sea casualidad. Creo que en cierta manera tendrá que ver con la forma de ser de la gente de allí; gente muy liberal, abierta al mundo y gente que se permite fallar. Esto último considero que es muy importante, aquí hay mucho miedo al fracaso y es algo a lo que no estamos acostumbrados, no nos lo permitimos. Creo que en la mentalidad del americano sí que está “el sueño americano”, el “voy a salvar el mundo” y el ponerse metas aparentemente imposibles. No paran de intentarlo, no se dan por vencidos y no entienden el fracaso como algo definitivo, sino que les sirve para analizar qué es lo que no ha funcionado y partir de esa base para mejorar y para cambiar. Por ello creo que la persistencia es algo que define muy bien a los americanos, o por lo menos a la gente que he tenido la oportunidad de observar en la zona de Silicon Valley.
Y eso es lo que nos falta a nosotros.
Sí, eso es. Creo que no es algo que se pueda conseguir de la noche a la mañana, pero sí se puede trabajar, y más si contamos con ayuda externa. Las inercias de tu grupo de investigación, universidad o empresa, pueden llevarte a funcionar de una manera en la que no te permiten abrir la mente y contemplar otras posibilidades. Es muy fácil caer en la inercia de “hagamos lo más fácil”. En cambio, si queremos cambiar nuestra forma de trabajar y/o pensar, es una buena opción el barajar la posibilidad de pedir ayuda a alguien que tenga ese cambio muy interiorizado, que nos enseñe cómo hacerlo e intentar mantenerlo.
¿Qué tenemos que cambiar?
Lo primero de todo creo que es perder el miedo a probar cosas diferentes y a fracasar. En educación eso es difícil porque existe una gran presión sobre los docentes para formar de una manera eficaz a esos futuros profesionales, que son la base de la sociedad. Por eso, entiendo que haya miedo y que no todo el mundo lo vea como lo vemos en la Universidad de Mondragón. Eso sí, creo que los alumnos agradecen que su experiencia de aprendizaje sea diferente a la que han tenido durante los años de la enseñanza obligatoria. Cuando uno llega a la universidad y descubre que hay otras maneras de aprender, y además es un aprendizaje mucho más significativo, lo agradece. Tenemos que empezar a cambiar pequeñas cosas y luego, aplicarlo a escalas mayores.
“No se busca la solución óptima, sino que la opción que satisfaga las necesidades del usuario, una solución que funcione”
Para terminar, Beñat, ¿te atreverías a predecir el futuro? ¿Qué camino crees que seguirá nuestro sistema educativo en los siguientes años?
No soy muy bueno haciendo predicciones, pero creo que apuntando en esta dirección no vamos mal encaminados. En Estados Unidos nos llevan unos años de ventaja respecto a la experiencia en otras maneras de enseñar y de aprender, y los resultados están siendo muy interesantes; prueba de ello pueden ser Facebook y Uber, que son relativamente nuevos. Me parece que en ese sentido avanzamos un paso por detrás, ya que tendemos a mirar lo que pasa allí para traerlo y adaptarlo a nuestro sistema.
De lo que sí estoy seguro es que la manera de enseñar actual está agotada. No es la primera vez que leo que estamos formando a alumnos del siglo XXI, con métodos de una universidad del siglo XIX. Por lo tanto, no sé si este es el camino, pero, desde luego, anclarse en las metodologías aplicadas hasta ahora, no lo es. Es más, el futuro de la universidad tiene un reto importante. Muchos docentes se están llevando las manos a la a cabeza porque no saben lo que va a pasar con ellos. Tendemos a trabajar más a distancia y el tema de los MOOC creo que es algo que no tenemos que ignorar. Hoy en día, el aprendizaje no es sinónimo de ir a la universidad, aprendemos por tantos canales diferentes que la universidad pasa a ser uno más. Así las cosas, considero que la universidad sí que tiene que replantearse y ofrecer al alumno algo que no va a adquirir a través de Internet. Y creo que el Design Thinking encaja bastante bien ahí, por ser una experiencia en la que tienes que trabajar en grupo, para un usuario real, te obliga a salir a la calle… No sé si es la única dirección, pero precisamente esa es la esencia del Design ThinkingNo se busca la solución óptima, sino que la opción que satisfaga las necesidades del usuario, una solución que funcione.  
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10 películas y series para seguir creyendo que ser profesor SÍ vale la pena

febrero 02, 2018 0

10 películas y series para seguir creyendo que ser profesor sí vale la pena

Elige Educar ha seleccionado diez películas que nos recuerdan lo importante que es la labor de los docentes.
Porque incluso en el tiempo libre necesitamos recordar el gran impacto que generamos cuando todos los días en la sala de clase, cambiamos la vida de nuestros estudiantes.

Estas 10 películas y series tienen algo en común: un grupo de niños o jóvenes que piden silenciosamente el apoyo de alguien que sepa entender sus contextos, sus historias, sus necesidades, y por otro lado, un docente que con acierto y precisión, logra descifrar justo lo que aquellos estudiantes necesitan. Suceden en tiempos diferentes, en situaciones sociales distintas y con personajes muy variados, sin embargo, todas las historias coinciden en presentar la labor docente como un gran desafío que a pesar de todas las dificultades implícitas que puede llegar a tener, está lleno de resultados inesperados y gratificantes.


Los profesores de estas producciones cinematográficas no sólo cambian la vida de sus estudiantes, sino que logran en un proceso complejo y desafiante, encaminarlos, orientarlos y mostrarles que a pesar de todo, siempre hay un camino. Además, estas películas ponen en evidencia, la complejidad de un trabajo que debería ser más valorado y que muchas veces pasa desapercibido; ponen en evidencia que gran parte de lo que somos o podemos llegar a ser se lo debemos a ellos, los profesores que como en estas historias no se rinden y logran sacar lo mejor de sus estudiantes incluso en los contextos más complejos.

1. Entre muros (Película)


Es una película francesa dirigida por Laurent Cantet y basada en la novela del mismo nombre, escrita por François Bégaudeau. La novela y la película son una narración parcialmente autobiográfica de las experiencias de Bégaudeau como profesor de literatura en una escuela secundaria del distrito 20 de París, donde sus alumnos tenían orígenes culturales y nacionales diversos. El autor de la novela, se interpreta a sí mismo en su papel de profesor, lo que le daun toque documentalista muy fiel a la realidad.

2. El reemplazante (Serie)

Esta serie chilena cuenta la historia de un afortunado operador financiero llamado Carlos Valdivia que provoca una pérdida millonarias a su empresa y empieza a trabajar como profesor reemplazante de matemáticas en una escuela en contexto vulnerable donde varios miembros de su familia son profesores. Al principio, Valdivia no logra adaptarse a su nuevo trabajo, rechazando éste a toda costa. Sin embargo, el rumbo de la historia va cambiando poco a poco de forma inesperada.
(Disponible en Netflix)

3. Los coristas (Película)

Clément Mathieu es un músico que se desempeña como docente en el año 1949. Él llega a el Fondo del Estanque (Fond de l´Étang), un colegio internado para menores con mala conducta. Después de un tiempo, sus alumnos se conectan con él de una forma única y terminana formando un coro que genera un vínculo especial entre ambas partes. El comportamiento de los estudiantes cambia por completo e incluso uno de los alumnos más complicados se compromete a fondo con el proyecto musical del Mathieu.

4. Rita (Serie)

La protagonista de esta serie danesa es bastante particular. De hecho, muchos podrían criticarla pues fuera del establecimiento educativo no es un modelo a seguir. Sin embargo, Rita, serie que se puede ver en Netflix con el mismo nombre, es excepcional en el aula y logra demostrar que muchas veces, los alumnos no son el problema, sino los contextos de los cuales vienen.

5. En busca del destino (Película)

Will es un joven rebelde pero brillante para las matemáticas. El descubrimiento de su talento por parte de los profesores lo sitúa en el dilema de seguir con su vida de siempre -un trabajo fácil, buenos amigos con los que tomar unas cervezas- o aprovechar sus cualidades intelectuales en alguna universidad. Los consejos de un solitario y bohemio profesor le ayudarán a decidirse.

6. Al maestro con cariño (Película)

Mark Thackeray, un ingeniero sin trabajo, acepta un empleo como profesor de un grupo de estudiantes bastante conflictivo en una escuela en la periferia de Londres. Sus alumnos son complicados, pero al final dejando de lado métodos tradicionales de enseñanza, logra sacar lo mejor de ellos.

7. Ser y tener (Documental)

Este documental muestra la vida de una pequeña clase de un pueblo a lo largo de todo un curso. Es una mirada a la educación primaria en el corazón de la Landa francesa. Alumnos entre 4 y 10 años, reunidos en la misma clase, se forman en todas las materias bajo la tutoría de un solo profesor llamado Georges López quien con acierto, conduce a los niños hacia la adolescencia.

8. La sonrisa de la Mona Lisa

En 1953, Katherine Watson se traslada desde California al campus de la prestigiosa y estricta universidad de Wellesley en Nueva Inglaterra para enseñar historia del arte. En plena postguerra, Watson espera que sus estudiantes, las mejores y las más brillantes del país, aprovechen las oportunidades que se les presentan para emanciparse. Sin embargo en una institución anclada en la tradición y el conformismo, no será fácil abrir la mente de algunas de las estudiantes.


9. Profesor Lazhar

Es una historia fuerte, pero igualmente conmovedora. Bachir Lazhar, un humilde maestro de primaria de origen argelino, es contratado en un colegio de Montreal para sustituir a una profesora que se ha suicidado ahorcándose dentro del aula. En la escuela, Lazhar entra en contacto con un grupo de niños que obviamente están muy afectados por el trágico suceso, pero Lazhar entiende bien el duelo de los pequeños porque él también ha sufrido una gran pérdida.

10. Estrellas en la Tierra

Ishaan Awashi es un niño de 8 años cuyo mundo está plagado de maravillas que nadie más sabe apreciar: colores, peces, perros y cometas. Su desempeño en clase no es bueno y sus padres intentan solucionar el problema metiéndolo en un internado para que le disciplinen. Las cosas no mejoran en el nuevo colegio, donde Ishaan tiene además que aceptar estar lejos de sus padres. Pero un día, el nuevo profesor de arte, Ram Shankar Nikumbh, entra en escena, cambiando todo para bien.



10. Estrellas en la Tierra

Ishaan Awashi es un niño de 8 años cuyo mundo está plagado de maravillas que nadie más sabe apreciar: colores, peces, perros y cometas. Su desempeño en clase no es bueno y sus padres intentan solucionar el problema metiéndolo en un internado para que le disciplinen. Las cosas no mejoran en el nuevo colegio, donde Ishaan tiene además que aceptar estar lejos de sus padres. Pero un día, el nuevo profesor de arte, Ram Shankar Nikumbh, entra en escena, cambiando todo para bien.

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