Tengo 51 años y tuve que aprender a programar para seguir dando clases de tecnología

julio 22, 2018 0


De estudiar temas relacionados con carnicería… a ser profesora de tecnología y conseguir que sus alumnos sean reconocidos y premiados en varios ámbitos.
Rosa Ana Álvarez García no solo se sacó una plaza de profesora en una materia que no tenía nada que ver con sus estudios iniciales. A sus más de 50 años, esta maestra de instituto investiga y estudia por su cuenta para desenvolverse en terrenos que no existían cuando sacó su oposición, como Scratch o Arduino.

De profesora particular a maestra de instituto

“Siempre me ha gustado montar y desmontar cosas pero cuando era joven no me planté estudiar ingeniería ni nada parecido”, nos explica Rosa Ana Álvarez García, una profesora en Asturias que, con más de 50 años, es autodidacta en materia tecnológica para poder ejercer su profesión en materia de tecnología.
Esta profesora ha pasado de preguntar cómo se encendía un PC a aprender a programar con Arduino de manera autodidacta
Cuando tuvo la oportunidad de ir a la universidad, se decantó por Biología. Sin embargo, y después de haber empezado a dar clases particulares a los 24 años “para poder llevar algo de dinero a casa” y presentarse a unas oposiciones, la cosa cambió. “Me presenté a una especialidad de biología, dado que era lo que había estudiado", explica. Pero repasando un temario sobre manipulación de alimentos y carnicería, decidió presentarse también al temario de tecnología.
“Lo pasé muy mal porque hay que estudiar mucho y la mitad de las cosas no tienen nada que ver ni siquiera con lo que estudié”. Pero el esfuerzo tuvo su recompensa: desde el año 2000 esta profesora, de 51 años de edad, imparte la asignatura de tecnología en Asturias.

Cuando estar al día no es un reto, si no una motivación

Tras 18 años dando clase, Rosa sabe que muchas personas creen que, una vez sacada la oposición, podría despreocuparse y dar siempre el mismo temario. “Para mi sería un verdadero aburrimiento estar todos los días dando lo mismo”, asegura.
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Teniendo en cuenta el ritmo de actualizaciones y novedades tecnológicas, ¿es difícil mantenerse al día? Rosa Ana Álvarez reconoce que, en parte, sí. No solo por una cuestión de que exija mucho tiempo esta actualización sino, sobre todo, porque en ciertas ocasiones conlleva también cambiar los esquemas con los que a ella le enseñaron las materias.
Los cursos oficiales que reciben no siempre valen. O son muy genéricos o excesivamente técnicos para un perfil como el suyo
Sin embargo, esa exigencia de estar siempre al día es para esta profesora “una buena manera de mantenerte activo y mantener activos a los alumnos". Esto conlleva que cada año haya que preparar apuntes nuevos para las novedades tecnológicas. “Siempre aparecen cosas nuevas y sabes que los niños las aprenden, así que en ese sentido es complicado estar actualizados como ellos”, reconoce esta profesora.
Una de las mayores diferencias y también complejidades añadidas que tiene instruir a las nuevas generaciones respecto a hacerlo con las anteriores es que, según Rosa, "antes teníamos mucho miedo a tocar las cosas, y ahora no”, explica. Y se pone a sí misma como ejemplo de esta actitud. “Cuando yo me compré mi primer ordenador le pregunté al técnico cómo se apagaba y encendía, porque nunca había utilizado uno. Los chicos ahora ponen la mano en seguida y empiezan a toquetear los aparatos. Y eso es muy bueno, porque si no vas con miedo aprendes algo. Aunque sea fallando y estropeando algo. Pero de ese error aprendes, y lo haces antes”.

Así aprendí a programar de la nada

En este camino autodidacta, Rosa también se ha atrevido con la programación. “Empecé con algún curso de software que necesitaba para trabajar con la estadística, en la UNED y con cursos de ofimática”, nos explica.
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Mientras, para adentrarse en el mundo LEGO apostó por los ejercicios básicos que podía encontrar en los libros de texto para, posteriormente, realizar curso de circuitos electrónicos y programación con Crocodile o la programación auto didáctica con LEGO Mindstorms. Hasta que llegó el descubrimiento de Scratch hace años.
Con libros y tutoriales en Internet esta profesora ha aprendido Scratch o Arduino entre otros. Ahora se está introduciendo en Python
En este caso “a partir de información, manuales y vídeos de internet empecé a trabajar con el software creando mis propios manuales y juegos que podía aplicar de forma didáctica en distintas materias”, detalla esta profesora. También realizó un curso organizado por la consejería de educación de Asturias sobre Scratch S4A para programar Arduino, aunque Rosa confiesa que se encuentra más cómoda con el IDE de Arduino al que llegó a través de Fab Lab de Gijón. “Fui a un curso, junto con los alumnos, para manejar el lenguaje de Processing y de ahí ya di el salto a Arduino y todas sus posibilidades”, recuerda.
Eso sí, para aprender mejor todo lo relativo a Arduino Rosa se ha hecho con varios libros: Arduino Práctico (Joab Ribas Lequerica) de Anaya, Arduino curso práctico de formación de Óscar Torrente Artero de RC libros y Robótica y Domótica básica con Arduino de Pedro Porcuna López (Ra~Ma) están entre ellos.
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Una lectura que complementaba con páginas on line como Prometec, Lluís Llamas, Aprendiendo Arduino y cursos MOOC de programación.
¿Lo más difícil? El inglés. "Aunque pronto te haces con el vocabulario, la simbología y estructura, el pseudocódigo (que me parece fabuloso) también me costó un poco: mi cabeza suele ir por libre y la organización no es mi fuerte", reconoce esta profesora

Python, un básico de la programación

Como vemos, si algo caracteriza a Rosa es sus ganas constantes de reciclarse y aprender. “Ahora mismo estoy iniciándome en Phyton”, asegura. Para ello, tiene algunos libros de cabecera, como Aprenda a programar con PHYTON3 de Zed A. Show editorial Anaya o Ejercicios prácticos con Raspberry Pi de Simón Moni editorial Marcombo, además de buscaro páginas web de iniciación.
Considera importante saber programar pero, sobretodo, saber qué, cómo y cuándo enseñarlo de cara a los alumnos
“Uno de los problemas es no sólo mantenerse al día, si no la introducción en el currículo de un año a otro sin mucho tiempo para prepararlo. Es importante saber programar pero, sobretodo, saber qué, cómo y cuándo enseñarlo para introducir al alumnado de forma asequible y con una finalidad q les permita involucrarse y ver su utilidad”, subraya esta profesora.
Aunque asegura que en su tierra, en Asturias, la consejería de educación está apostando por la robótica y la programación, cree que “todavía necesitamos empezar en primaria”.
Los centros trabajan con Scratch y muchos pasan después a Arduino en materia de programación, pero Rosa considera que el temario de TIC de Segundo de bachillerato es demasiado ambicioso. “La idea no es repetir ejercicios si no que el alumno cree sus programas y eso es imposible en uno o dos trimestres. O al menos yo no me veo capaz”, reconoce.

De autodidacta a maestra de otros profe

Al igual que esta bióloga de profesión estudió por su cuenta para sacarse las oposiciones de profesora de tecnología, para mantenerse al día apuesta por ser autodidacta. Aunque estos profesores suelen recibir cursos de formación, el problema para esta maestra es que cuentan cosas que no necesitan. “Aprendes con ellos, pero te dan un curso de Excel sin enseñarte lo que realmente necesitas”, se lamenta.
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Otro problema asociado a estos cursos oficiales es que, en materia tecnológica, algunos pueden llegar a ser muy avanzados y complicados para esta profesora. Por eso, en su opinión, esta formación para profesores debería recaer en “gente que sepa utilizar estos recursos aplicando a educación, para saber qué enseñarnos”.
Quizá por eso también, y después de toda la formación que lleva a sus espaldas, Rosa está impartiendo cursos de Scratch entre sus compañeros de colegio. “Estoy organizado un grupo de trabajo para que utilicen las nuevas tecnologías en sus materias”, asegura. Así, profesores física, química y dibujo van a participar en los talleres que esta profesora realiza. “A los compañeros de biología y lengua también les tengo casi convencidos”.

Qué hace un maduro como tú enseñando a un nativo digital como yo

¿Cómo se enfrenta una persona de más de 50 años ante un grupo de jóvenes que, presuntamente, utilizan la tecnología mejor que ella?
Motivar a los alumnos conlleva estar siempre al día de las tecnologías y buscar cosas nuevas con las que sorprenderles
Lo primero, asumiendo que es muy probable que los alumnos pregunten algo que el profesor no sabe. “No pasa nada por reconocer en ese momento que no lo sabes y, sin embargo, es uno de los problemas que tenemos: nos cuesta mucho reconocer ese tipo de cosas”, declara.
Rosa suele decir, en plan de broma pero convencida de ello, que no estamos ante nativos digitales. Es más, cree que hacemos un flaco favor diciéndoles a estos niños que lo son. “Utilizan las tecnologías porque han nacido con ellas, pero no saben utilizarlas mejor que los adultos. Es como si me dicen que, porque cuando nací había coches, soy nativa en la materia y lo sé conducir”, pone como ejemplo. “Conocen la tecnología y la manejan sin miedo, pero hay gente joven que no controla las nuevas tecnologías”, sentencia.
¿Cómo reciben estos menores las enseñanzas de una persona más mayor que sus padres? Rosa reconoce que se suele llevar bien con los chavales, aunque les echa en cara que no tengan la mentalidad de que la mejor herencia que les dejan sus padres es la educación. “No ven la enseñanza como algo útil. En tecnología si podemos hacer cosas que sean útiles de forma inmediata pero en otras materias no lo ven directamente”.
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El gato que camina pierde ante un videojuego 3D

Además, cree que es muy complicado motivar a los alumnos, y no solo porque puedan estar en una edad complicada. “Puedes dar Scratch pero no entienden porqué les hago hacer que un gato camine si tienen un juego en 3D”, asegura.
Esta profesora intenta recompensar el esfuerzo de sus alumnos con el reconocimiento, tanto de otros compañeros como de la prensa local
Por eso, su apuesta pasa, desde 2010, por enseñar tecnología a través de la realización de proyectos. Se muestra contraria a los métodos de enseñanza y motivación tan en boga últimamente. “Les ponen un nombre y parece la panacea, pero cada grupo necesita un sistema de dar clase. Cambiar un sistema por otro no es la solución”, sentencia.
Así pues, decidió introducirse en Arduino no solo para aprender con sus alumnos, sino en un intento de motivarles con algo nuevo. Cuando se enfrentó a Arduino “no tenía ni idea, aunque me pareció muy interesante”, recuerda.
Pese a todo, cree que la motivación de los alumnos muchas veces no dependen de la materia, sino de si tienen buen feeling con el profesor. En esos casos “lo dan todo”. Algo que ella está viviendo ahora mismo con un grupo que "va a ser muy difícil de encontrar de nuevo".

Pienso, luego existo

El planteamiento que sigue esta profesora en sus clases es siempre el mismo, salvo en 2º de la ESO. La idea con la que trabaja es** que los alumnos piensen, algo que le parece fundamental**. "Es algo que no se les acostumbra a hacer", denuncia. “Si les dices lo que tienen que hacer, lo llevan a cabo sin problema. Pero en cuanto les planteas que hagan lo que quieran, no saben qué hacer”, relata.
Por ello, y para obligarles a pensar, esta profesora intenta que busquen problemas en su entorno y que intenten solucionarlos para que puedan ver la aplicación real de los contenidos que deben impartirse en clase. Rosa les va guiando poco a poco por esos contenidos para la búsqueda de problemas y sus posibles soluciones.
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Esta profesora considera que, con este sistema se les agudiza bastante el sentido crítico a los alumnos. “Si algo está mal se lo digo aunque ahora la costumbre es que no se les puede decir que está mal”, lamenta esta profesora.
Además, una vez al trimestre buscan alguna temática de la que se hable en esos momentos para analizarla (como pueda ser los coches eléctricos). “Buscamos información y hacemos una lectura crítica para ver si lo que nos están contando es mentira o no”.
Rosa también les obliga a hacer presentaciones de los proyectos para que los alumnos aprendan a saber expresarse especialmente en público. “Todo esto se tiene que hacer en 2 horas de clase semanales, pero como lo hacen con ganas, sacan tiempo de debajo de las piedras, hasta de los fines de semana”, señala.

Persianas automáticas y “caza pirones”

Con clases que rondan los 20 alumnos, Roa divide a los chavales en grupos de entre 4 o 5 alumnos, intentando equilibrar las diferentes personalidades y habilidades de los alumnos con la idea de que se vayan estimulando unos a otros.
Fue así como nació, entre otros, el Grupo Prias con un proyecto reciclaje de Asturias. “Son unas máquinas”, señala orgullosa. Este grupo de alumnos estuvo en Madrid presentando su persiana automática que se baja con la luz del sol.
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Otro proyecto en el que trabajaron es el "caza pirones". Los pirones son, en Asturias, los alumnos que se escapan del instituto y faltan a clase. Este sistema contaba con cámara, una placa Arduino y un pequeño sensor. Si algún alumno se iba del instituto sin permiso, el sistema les hace una foto que se envía directamente a jefatura. “No es muy popular en el instituto”, reconoce -riéndose- esta profesora.
No es el único proyecto del que se vanaglorien estos alumnos “Hicieron unas playeras con luces. Si llegas a una zona con baja iluminación se encienden para que nunca te quedes a oscuras y siempre seas visible. Pero creen que ninguna persona mayor de 50 años se va a comprar estos modelos, por eso no les gusta”.

Recompensando a los alumnos

Rosa también nos explica que, como hacen tantos prototipos, está intentando implantar un sistema de educación vertical para que hagan escape room con chicos más pequeños de manera lúdica y creativa. Denuncia que es algo muy complicado y que las normativas cada vez son más estrictas, pero defiende que esta educación vertical sería buenísima. “A veces los profesores no somos capaz de hacerles entender algo a un alumno y, en cambio, entre ellos sí se saben enseñar las cosas. Además, así el profesor ve otra forma de hacer llegar las cosas a los críos”, defiende.
Además, y volviendo a la motivación de estos chavales, Rosa defiende que cada vez que un grupo de sus alumnos recibe un reconocimiento en otros lugares (como este grupo que ha ido a Madrid) “habría que ponerle una alfombra roja de recibimiento”.
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Así, pide que el salón de actos del centro esté lleno de los alumnos, “no solo para que se sientan orgullos de su trabajo, sino porque sirven de referencia para los que vienen detrás”. En este punto, Rosa recuerda que estos chavales suelen sacar horas de su tiempo de ocio para sacar adelante estos proyectos. “No hay que decir que todo está bien cuando no lo está, pero sí que hay que decirlo más cuando está bien”, subraya.
Además, en estos casos intenta llamar a la prensa para que se hagan eco de su trabajo y esfuerzo. “Así pueden tener ¡la satisfacción que todo el mundo sabe lo que están haciendo estos alumnos”.

Un orgullo mutuo

Cuando se habla con Rosa se nota el orgullo que siente por sus alumnos. “Soy la primera a la que me interesa que salgan muy bien formados, con un espíritu crítico: ellos van a ser los que dirijan la sociedad en el futuro y, si no salen bien, la primera perjudicada voy a ser yo”, manifiesta.
El cariño y la implicación que denota por estos chavales sobrevive con los años. Y recuerda que con los primeros alumnos a los que les dio clase trabajaron en una posible cura para el cáncer. “Una se me escapó y fue para química, pero algunos incluso están trabajando en teleco e ingeniería informática”, recuerda, confirmando que mantiene el trato con ellos. “Siempre les digo que el centro sigue siendo su casa”.
Algunos de ellos, incluso, mantienen el contacto por redes sociales con esta profesora. “Una antigua alumna me dio las gracias y me dijo que la carrera que había terminado había sido por mi inspiración. Estas cosas te llenan de orgullo”, concluye.
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Para qué sirve la universidad

julio 22, 2018 0
El reto central sigue siendo la formación individual, pero con características adicionales.
Hace poco tuve otro de esos encuentros frecuentes en los que el interlocutor manifiesta lo decepcionado que está con la universidad colombiana. La queja usual es que no prepara a la gente para lo que él necesita en su empresa o su organización. Casi siempre respondo con el ejemplo de quienes en los años sesenta se quejaban de que no se formaban suficientes ingenieros de motores de vapor. La gente tiende a definir las funciones de las instituciones sociales con la visión estrechísima de sus gustos y necesidades y del instante que viven. El título de esta columna serviría para un libro grueso, pero no sobra reflexionar de vez en cuando sobre el asunto, aunque sea en pocas líneas.
La universidad que llamamos (no muy correctamente) occidental nació hace 930 años en Bolonia, y desde entonces la pregunta de para qué sirve ha tenido diferentes respuestas. En el año 1088, Italia era una de las regiones más cultas del mundo. Sin embargo, menos del 10 por ciento de sus habitantes sabían leer y escribir. Por tanto, una universidad en ese momento le servía a una élite muy pequeña. En el caso de la de Bolonia, servía (hay que decirlo sin cuentos) para conservar y transmitir generacionalmente los privilegios de unas pocas familias. Se fundaron otras universidades; algunas servían a los intereses de la Iglesia; otras, a los de los monarcas, pero siempre atendían a una pequeña élite, pues hasta principios del siglo XIX, la población analfabeta en el mundo seguía siendo del 90 por ciento.

El ‘para qué’ de la universidad fue cambiando durante los dos últimos siglos. En Francia se consolidó la universidad napoleónica, una institución para el Estado no solo por los ingenieros militares que le suministraba a Napoleón, sino por su participación en la expansión cultural y científica de su imperio. Algo más tarde surgió la universidad humboldtiana, en un entorno humanista que propendía hacia el desarrollo del individuo. Ese modelo se propagó, con matices diversos, en Europa occidental y el mundo anglosajón. Lincoln, en Estados Unidos, le adicionó un ‘para qué’ importante cuando, en el acto de creación de la que hoy es la más grande y poderosa red de universidades públicas del mundo, definió que su deber era llevar educación a los hijos de los campesinos. La universidad se convirtió entonces en un instrumento democratizador.
No basta con formar a alguien en los secretos de un oficio. Se espera que el egresado sea también una persona ética y socialmente responsable.
En el siglo XX y lo que va del XXI han surgido nuevos retos y se han perfilado mejor otros antiguos. El reto central sigue siendo la formación individual, pero con características adicionales. No basta con formar a alguien en los secretos de un oficio. Se espera que el egresado sea también una persona ética y socialmente responsable.

Las naciones tienen, a su vez, nuevas expectativas de sus universidades. Esperan que no solo cumplan su papel como formadoras, sino que actúen protagónicamente en su desarrollo económico, cultural, científico y social y promuevan la igualdad de oportunidades entre sus jóvenes ciudadanos.

Su antiguo papel de transmisoras de conocimientos se transformó en el de generadoras de estos. La investigación científica se volvió fundamental en el proceso educativo, en las respuestas que dan las universidades a las preguntas que la sociedad les hace y en sus aportes a la solución de problemas usualmente muy complejos, que no se abordan con el mismo nivel de conocimiento, desinterés y objetividad en otros ámbitos. Dicho en muy pocas palabras, el ‘para qué’ de la universidad moderna se redefinió en la formación amplia, integral y democratizadora de los jóvenes y en la construcción de un importante potencial de respuesta a los problemas de la sociedad. Ahora, la pregunta que quedaría para otra columna es qué tan bien lo estamos haciendo nosotros.

MOISÉS WASSERMAN
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APLICANDO LA JERARQUÍA DE NECESIDADES DE MASLOW AL USO DE LA TECNOLOGÍA EDUCATIVA

julio 20, 2018 0


Este texto ha sido tomado y adaptado de mi libro electrónico - Herramientas digitales para docentes - Edición para capacitadores.
La Jerarquía de las Necesidades de Maslow fue desarrollada originalmente por Abraham Maslow en su artículo de 1943 titulado "Una teoría de la motivación humana". Maslow estudió lo que llamó 'gente ejemplar' y analizó cómo y qué los motivó a lograr. Su estudio incluyó a Albert Einstein, Jane Addams, Eleanor Roosevelt y Frederick Douglass. Maslow también estudió el 1% más saludable y de mayor logro de la población estudiantil universitaria.
Como resultado, desarrolló la jerarquía de necesidades como un intento de describir lo que las personas necesitan para alcanzar un nivel de satisfacción de sus vidas o lo que Maslow describe como "autorrealización". 
Esta jerarquía se divide en cinco niveles generalmente representados en forma de una pirámide moviéndose desde las secciones en la parte inferior, que proporcionan nuestras necesidades fisiológicas básicas de alimento y refugio, hasta el nivel de "autorrealización" en la parte superior.
Maslow Jerarquía de necesidades
Maslow Jerarquía de necesidades
Este paradigma es útil para la educación porque puede ayudarnos a enfocarnos en lo que la educación es realmente útil: ayudar a los estudiantes a realizar su propio potencial y llevar vidas plenas, en lugar de lograr lo que pueden ser metas abstractas del programa de estudios.
La relevancia para la tecnología educativa es que puede ayudarnos a decidir qué herramientas elegimos usar con nuestros estudiantes y cómo les permitimos a nuestros estudiantes usar estas herramientas.
Se ha convertido en un mantra que la pedagogía debe liderar la tecnología más que al revés, y esto es, en gran medida, cierto. Gran parte de la implementación temprana de la tecnología educativa se centró en utilizar la tecnología como una forma de truco motivacional en lugar de porque era la mejor manera de lograr un objetivo pedagógico, pero esa no es la única verdad.
Poner la tecnología en las manos de los estudiantes y ayudarlos a entender cómo usarla de una manera que les lleve a su propia autorrealización también puede ser un objetivo perfectamente legítimo en sí mismo. Sin embargo, si hacemos esto, debemos estar seguros de que la tecnología sobre la que enseñamos a los estudiantes tiene una funcionalidad genuina para ellos fuera del aula y medir esto en contra de la jerarquía de Maslow es una buena manera de hacerlo.
Puede usar esta presentación de Digital Tools for Teachers - Trainers 'Edition para capacitar a otros docentes y alentarlos a reflexionar sobre su uso de la tecnología.
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Así es el alumno a distancia

julio 17, 2018 0

Motivación, constancia y organización son tres de las principales cualidades que deben tener los estudiantes que cursan formaciones en línea

Los alumnos a distancia de IE Business School trabajan con su profesor.
Los alumnos a distancia de IE Business School trabajan con su profesor. JAIME VILLANUEVA
Ricardo Arrate es, no necesariamente por este orden, sargento de la Policía Local de Collado Villalba (Madrid), graduado en Criminología por la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y estudiante del máster oficial online en Análisis y Prevención del Crimen de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante). Su faceta de alumno en línea ha ayudado a este padre de familia de 53 años a planificarse mejor. “Estudio por las noches, cuando en mi casa todos duermen”. Y a descubrir tiempos muertos en los que ni pensaba, que llena de lectura de apuntes o escucha de podcasts. “Leo mientras espero a que mi hija salga del colegio, y cuando corro, en vez de oír música, me pongo la clase en el móvil”, explica. La mala noticia (o no, según se mire): que requiere “constancia y organización”, avisa Arrate. “Hay que crear el hábito y estudiar todos los días”, aconseja. La buena es que, con la motivación adecuada y una buena propuesta formativa que acompañe y no deje caer cuando amenaza el desánimo o el agobio, la enseñanza online no debería resultar sustancialmente más complicada que la presencial.
“El elemento clave es la motivación; en un proceso en línea, el alumno es el centro”, interviene Montse Guitert, profesora de Psicología y Ciencias de la Educación y directora del programa de Competencias Digitales de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que no cree que haya demasiadas diferencias entre un estudiante online y uno bueno presencial. Quizá que “todo es más explícito y ha de ser más consciente de que es él quien produce y gestiona su propio conocimiento”. Autodisciplina, autoconocimiento, responsabilidad. “Me tengo que sentar y ver cuál es mi situación personal y laboral, de cuánto tiempo dispongo cada semana, contando de lunes a domingos, porque los tiempos son más flexibles e incluyen fines de semana”, hace notar Guitert. Es un modus operandi “similar a la manera de trabajar en un entorno profesional”, opina la experta, que lo analiza en clave de valor añadido de cara al mercado de trabajo.
“Te tienes que conocer a ti mismo”, incide en la idea Josu Ahedo, vicerrector de Estudiantes de Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que advierte de que el modo online implica estudiar “de una forma diferente a como estamos acostumbrados” y requiere de “otro tipo de estrategias, no tanto de memorización como de comprensión de conceptos fundamentales”. Eso y aprender a optimizar el tiempo como nunca —la sala de espera de la consulta del médico, el tren, el metro— ayudan, resalta, al desarrollo personal. Según Guitert, “quien aborda una formación en línea ha de ser dinámico, flexible, práctico y muy participativo; el proceso permite mucha colaboración e interacción social, gracias al potencial de las tecnologías”, con las que se puede trabajar de forma asíncrona y aprender de manera “ubicua, deslocalizada, en la Red y con la Red”, enumera.
Martin Boehm, decano de IE Business School, cree que todos los alumnos están preparados para la enseñanza online y que optar por ella o no es una cuestión de preferencias y de momentos vitales. Su escuela de negocios ha aumentado un 35% su oferta digital, y sus programas part-time ya lo son en un 80%, todos salvo un MBA; incluso sus cursos especializados, más cortos, ya no tienen parte presencial. “Si me preguntas por las tasas de abandono, hay que diferenciar. No podemos meter en el mismo saco a los MOOC [acrónimo de massive online open courses], donde no pago y me apunto porque el tema me suena interesante, pero luego no lo es tanto, o no me viene bien por fechas, y a una formación en línea de calidad”, expone. Donde se pagan unas tasas, hay un proceso de selección, tutores que acompañan y grupos pequeños donde los compañeros ayudan, resuelven dudas y apoyan.

Buenos docentes

“He sentido más próximos a los profesores en la Udima que cuando estuve en una universidad presencial”, explica Arrate, quien se matriculó en Derecho en la Complutense después de COU. “Nuestros docentes han de responder a las preguntas de los foros en 24 horas como máximo”, certifica Álvaro Porta, gerente de la Universidad a Distancia de Madrid. Otra cosa importante, según subraya, es la evaluación continua, que obliga a los estudiantes a estar conectados, haciendo trabajos y ejercicios, durante todo el semestre; si no, no pueden presentarse al examen. Porta detecta que quienes acaban con éxito esta modalidad formativa suelen estar comprometidos, ser constantes, perseverantes; tienen una alta capacidad para automotivarse y sacrifican su tiempo libre, conectándose en cualquier momento, fines de semana incluidos. Arrate reconoce que lo peor son las mañanas de los sábados: “La familia diciéndome adiós, que nos vamos por ahí, y yo estudiando”.

UNA CLASE, VIRTUAL, PERO UNA CLASE

“Yo he sentido que estaba en una clase, virtual, pero una clase, en la que hacíamos trabajos en grupo y nos llamábamos para resolver dudas”, afirma el sargento Ricardo Arrate. Ayuda el hecho de que las nuevas hornadas de matriculados, él entre ellos, se manejan cada vez mejor en los entornos digitales. Si el ordenador, el smartphone o la tableta son objetos cotidianos, y Whats­App, Facebook, Skype o Twitter figuran entre las herramientas habituales para comunicarse, trasladar todo esto a un entorno académico, para aprender, no resulta un salto tan grande. El decano de IE Business School, Martin ­Boehm, observa cómo “la tecnología mejora cada vez más y la experiencia educativa es parecida o incluso superior a la de un programa presencial”.
“Hay que distinguir la educación a distancia de la online, que es la que ofrece UNIR”, matiza Josu Ahedo, que estudió dos carreras en la UNED y reconoce que se sintió solo. “Nosotros, en la UNIR, tenemos una figura fundamental, el tutor personal, que va haciendo un seguimiento al alumno a través de la plataforma: cuándo entra, durante cuánto tiempo, a qué clases y actividades”. Es una figura con la que todas las instituciones consultadas cuentan. Ahedo asegura, y el resto de expertos confirma, que en los entornos de aprendizaje digital el estudiante no se siente tan solo. “Nada de alumno aislado; es un proceso de aprendizaje totalmente colaborativo, con una constante interacción con los elementos de la Red”, según Montse Guitert, de la UOC.
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Impacto positivo del video en la educación

julio 17, 2018 0
video de profesor en una tableta
El 92% de los estudiantes afirma que el contenido en video eleva el sentimiento de satisfacción en su experiencia de aprendizaje. A su vez, el 83% de docentes considera que esta herramienta impulsa la colaboración y el desarrollo profesional.
Foto: Bigstock
Un sondeo realizado por Kaltura, plataforma de contenidos audiovisuales educativos, exalta la importancia de generar y utilizar una mayor cantidad contenido formativo en video. A pesar de que todavía es poco el material audiovisual que crean los profesores y alumnos para enriquecer la experiencia educativa, la adopción de esta tecnología va en aumento.

Uso de video para mejorar la experiencia educativa

  • El 92% de estudiantes afirma que el contenido en video eleva el sentimiento de satisfacción en la experiencia de aprendizaje. A su vez, el 83% de docentes considera que esta herramienta impulsa la colaboración, mientras que el 84% piensa que aumenta la obtención de logros educativos por parte de sus estudiantes.
  • De los 1500 docentes y alumnos encuestados, el 95% considera que el video es de suma importancia para erradicar la dispersión de noticias falsas.
  • Según la comparación histórica de resultados de este estudio, la captura en video de ponencias, conferencias o clases ha crecido 21% en el 2018. La tendencia indica que crecerá esta práctica en los siguientes años.
  • El estudio develó que el 80% de los estudiantes piensa que los videos ayudan a mejorar el proceso de integración de alumnos de nuevo ingreso.
  • A pesar de la buena aceptación de esta tecnología, solo el 26% de los estudiantes contestó que sus profesores utilizan video regularmente.

Contenido audiovisual en el futuro

  • El 97 % piensa que los videos interactivos, que ajusten su contenido de acuerdo al nivel de aprendizaje de los alumnos, serán muy relevantes en el futuro de la educación. Esto acentúa la noción de que la educación debe ser más adaptativa y responder a las necesidades de cada alumno.
  • El 89% señaló estar interesado en el consumo y desarrollo de contenido instructivo en realidad virtual, realidad aumentada y en videos de 360 grados.
El futuro del video como herramienta educativa es promisorio. Las instituciones educativas tienen el reto de apoyar y promover la capacitación docente continua en este aspecto, para así generar contenido educativo atractivo y efectivo acorde a los avances tecnológicos.
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Retos y oportunidades en la educación STEM (Matemáticas, Tecnología, Ciencia e Ingeniería)

julio 03, 2018 0
Un reciente estudio identifica cinco brechas de talento en la enseñanza y aprendizaje de las carreras STEM (Matemáticas, Tecnología, Ciencia e Ingeniería) y recomienda algunas acciones para rectificar el camino. Más que rediseñar programas educativos, plantea una transformación profunda en elecosistema de estas áreas de conocimiento. 
Estudiante de STEM trabajando en proyecto
Una investigación identifica cinco brechas de talento en la enseñanza y aprendizaje de Matemáticas, Tecnología, Ciencia e Ingeniería; señala deficiencias en la instrucción de habilidades, preconcepciones erróneas y poca promoción de su estudio.  
Foto: Bigstock
Un reciente estudio define los retos que enfrenta la educación en las carreras STEM (Matemáticas, Tecnología, Ciencia e Ingeniería) y recomienda algunas acciones para rectificar el camino. Más que rediseñar programas educativos, plantea una transformación profunda en el ecosistema de estas áreas de conocimiento.

Cinco brechas de talento en la educación STEM

STEMconnector, empresa de servicios profesionales, realizó una investigación en la cual identificó las deficiencias y áreas de oportunidad en la educación de las carreras STEM. Además, examinó la visión y el rol de los empleadores al respecto.
  1. Brecha de habilidades fundamentales.  Se descubrió que los estudiantes graduados de estas carreras no cuentan con las habilidades necesarias que demandarán los empleos del futuro; los trabajos requerirán fluidez en habilidades cognitivas, pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y creativos, y la capacidad de adaptación, además del dominio del programa que normalmente se estudia. 
  2. Brecha de creencias. Según el estudio, los jóvenes piensan equivocadamente que estas carreras son demasiado difíciles. Por otro lado, creen que sólo pocas industrias contratan a los graduados de estos campos de estudio. 
  3. Brecha de estudios superiores. Los investigadores estiman que para el año 2020, el 65% de los trabajos requerirán educación superior al nivel de secundaria. Sin embargo, al menos en EE. UU., sólo el 35% posee un título universitario. 
  4. Brecha geográfica. Los centros de crecimiento económico a menudo están lejos de las personas calificadas que buscan empleo o lejos de los centros de población.
  5. Brecha demográfica. Hay participación desproporcionada en los empleos de STEM en función de la raza, género y personas de bajos recursos.

Propuestas para la transformación  

El reporte propone mejorar las prácticas profesionales y organizacionales a través de:
  • Exponer a estudiantes a la práctica y conocimiento de asignaturas STEM desde la educación básica.
  • Actualización constante de programas educativos al ritmo que el mercado laboral lo demanda.
  • Impulsar el modelo de aprendizaje basado en experiencias en las aulas.
  • Fomentar en los empleadores la generación de experiencias profesionales dedicadas a estudiantes de distintos niveles educativos. 
  • Mentores que promuevan el estudio y exploración de estos campos de conocimiento en todos los niveles educativos.
  • Equipamiento a docentes con ecursos necesarios para impartir este tipo de asignaturas, además de capacitación constante.
  • Evaluación y estandarización de requisitos de aptitud, habilidades y credenciales para cubrir vacantes laborales en estos campos de estudio.
  • Generación de publicidad, en distintos canales y para distintas audiencias, que erradique preconcepciones equivocadas que se tienen alrededor del estudio de Matemáticas, Tecnología, Ciencia e Ingenierías

FUENTE
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Feria de Proyectos 2018 II

Feria de Proyectos 2018 II Desarrollando la creatividad y la innovación para la solución de problemas y necesidades del país a tr...

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